El mundo de los
ángeles es un mundo sutil, etéreo, luminoso, al mismo tiempo que sorprendente,
inimaginable e incomprensible para la consciencia del ser humano y que no hay
que razonarlo demasiado, sólo lo justo, y será nuestra consciencia, esa
consciencia divina que abarca todas las energías creadas por Dios, la que nos
corra los velos que iluminen nuestra “oscuridad”. Son palabras de mi gran amigo
y “maestro” Miguel Ángel L. Mergalejo.
En su Libro “Huestes
de los 4 Ángeles Guardianes”, define claramente lo que podemos entender ¡QUÉ ES
UN ÁNGEL!, … al decirnos que los ángeles, luces, virtudes, o como bien queramos
llamar, son “energías puras” que emanan de esa “Energía Suprema o Esencia
Divina”, que siempre nos acompañan y que “dormitan” en lo más profundo de
nuestro ser, ….. Sus energías son nuestras propias energías, que estarán más o
menos potenciadas en la medida que seamos capaces de lograr “despertarlas”; son
como “semillas” a las que hay que ir aportándoles “buena tierra y buen abono”.
Asimismo, nos dice
que, en ese sentido, el Ángel es producto de las virtudes acumuladas en nuestro
corazón y dependerá del nivel de nuestra consciencia el que esas virtudes o
energías se arraiguen en nosotros con más o menos fuerza; el ángel está dentro
de nosotros y para que aflore su energía interior tenemos que “vernos” tal como
somos, quitarnos todas nuestras “máscaras”, y de esta forma lo podremos entender.
El simbolismo del espejo al que también hace referencia nos haría comprender un
poco más, al decirnos,… “Si quieres ver un Ángel, mírate en un espejo...y si
quieres saber cuál es el mejor espejo, mírate en quien tienes al lado, debemos
buscarnos a nosotros mismos más allá del espejo, pero a través del espejo,
porque lo que “veas en él será lo que tienes dentro de ti”, y si lo que
“vemos”, es decir, lo que sentimos en ese momento, no nos gusta, no creamos que
es de otro o de otros, no, ¡estamos viéndonos a nosotros mismos!, y mientras no
lo reconozcamos no podremos ver al “ángel” del que hablamos, ….lo tendremos
dentro porque siempre está, pero no lo tendremos “disponible”, … El Ángel lo
dice muy claro…“nunca veremos fuera lo que no poseemos dentro”.
Hemos dicho que el
Ángel es “energía”, y será precisamente esa energía la que nos conecte con la
“energía” Universal, la que conecte nuestros sentimientos, nuestras
percepciones y la manera en que nos encontremos y vibremos, pues los ángeles
forman parte de nosotros y nosotros de ellos; sabemos que los ángeles no se van
nunca de nuestro interior, ellos “dormitan” en nosotros, pero atenúan su
presencia en la medida que nuestros compromisos para con ellos son incumplidos;
hasta cuando parece que ya no los notamos, que están como hibernados, creemos
que no están, …pero sí, ellos siempre siguen ahí, esperando nuestras
reacciones, y algo hacen siempre para conseguirlo, de alguna forma te mueven
los sentimientos, las emociones, es así de sencillo, aunque nosotros lo hagamos
muy complicado, y el detectarlo sólo dependerá de cómo tengamos preparado
nuestro Ser interior, sólo que muchas veces hacemos oídos sordos al “corazón”,
a nuestra “intuición”, a esa “voz del alma” que precisamente no es otra que la
de ese ángel mensajero.
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