PRIMER ESTADO DE CONSCIENCIA: TEMOR, MIEDO
En este estado de consciencia el temor está presente en prácticamente todo nuestros actos, hay temor a estar solos, a ser rechazados, a la pérdida de seres queridos, a no encontrar la felicidad, a la muerte….. Todo es ansiedad, angustia, porque siempre lo que prima es el sentido de culpabilidad.
La creencia en un Dios que castiga cuando hacemos cosas malas y que premia cuando hacemos cosas buenas es la tónica general y por supuesto que la relación espiritual con ese Dios es siempre de temor.
A más amor, mayor temor. Al ser un amor posesivo, el perderlo es su gran temor.
SEGUNDO ESTADO DE CONSCIENCIA: AMBICIÓN, COMODIDAD
En este estado la persona se hace más racional y lo que prima en su consciencia es la satisfacción de sus deseos, del tipo que sean. Quiere poseer todo lo que pueda y está dominado por su ego en todo momento. Lo único que desea es tener más y más, …pero en la satisfacción de su ambición material no quiere obstáculos, porque al ego le gusta estar cómodo, sin que nada ni nadie le incordie.
Entiende que el bien es poder disponer de todo lo que le sea posible y el mal son los posibles obstáculos que encuentre a su paso para conseguirlo.
TERCER ESTADO DE CONSCIENCIA: REFLEXIVO
La persona se hace reflexiones como éstas: ¿Qué debo hacer para seguir mereciendo todo lo que poseo??? ¿Cómo puedo encontrar mi Yo interior sin perder lo que tengo??? Lo que tengo es porque me lo merezco y porque Dios así lo tenía dispuesto!!! Y por eso debo disfrutar de cada cosa que poseo.
Este estado es la etapa de la vida en la que el ego se siente con mayor euforia,… se siente realizado porque todo lo que posee es por el bien de su familia, y con ese pensamiento no hace daño a nadie.
Pero sus pensamientos, sentimientos y emociones tienen altibajos, porque lo mismo que piensa y siente que todo lo que posee es bueno, también tiene momentos en los que va creyendo en el desapego de lo material, pero solamente de lo que menos desea, y sintiendo una mejor relación con Dios.
Al volverse más reflexiva la persona, ésta ya siente la necesidad de llevar a cabo ciertos cambios, siente deseos de aquietar la mente, de buscar la calma, ya que va comprendiendo que a través de esa quietud encontrará la comunicación con su ser interno.
Pero la gran reflexión en este estado de la persona, es ¿cómo puedo seguir viviendo con comodidad y al mismo tiempo ir creciendo espiritualmente???
CUARTO ESTADO DE CONSCIENCIA: DESARROLLO DE LA AUTOCONSCIENCIA
En este estado es cuando la persona descubre que lo espiritual prima sobre lo material, descubre su ser interior, se hace más consciente, lo que le permite captar y cultivar esa espiritualidad, sintiendo un gran deseo de compartirlo con los demás.
Su mente se hace más comprensiva y tolerante, y percibe que entra en una nueva etapa de luz y energía. Ya no piensa tanto en lo racional.
El desapego de la persona lo centra más en lo emocional que en lo material, aunque siente que es indispensable seguir con el apoyo familiar y económico, ya que si no es así se sentiría muy inseguro.
Al tomar esos conocimientos de tipo espiritual va formando su familia espiritual, compartiendo conocimientos, vivencias, buscando respuestas a las dudas planteadas en su interior. Comprende que tiene que trabajar internamente el proceso dual y ser capaz de transcenderlo, y ese trabajo o comportamiento hace que no sea muy bien aceptado por su entorno.
Se hace consciente de que ya no le ocurrirá nada malo, no piensa ni en el pasado ni en el futuro, solo en el presente.
QUINTO ESTADO DE CONSCIENCIA: LA PROFUNDIDAD DEL SER. LA COMPRENSIÓN
En este estado la persona llega al convencimiento que la autoconsciencia es su gran refugio y fortaleza.
Es una persona abierta, generosa, sincera, amorosa, es decir basa sus actos diarios en el amor y el respeto. Reconoce sus faltas y errores cometidos y trata de corregirse, sus premisas en la vida ya no son de tipo material pues siente de forma cierta que ya no está apegado al pasado, y eso le hace vivir más profundamente para encontrarse con ser interior, su mundo interno, su vida la plantea desde “adentro” y es consciente de ello. Comprende la diferencia entre lo que era antes y lo que es en el momento presente.
Se plantea retos espirituales como llegar a fundirse con el Dios Universal, al que ya siente como tal, y porque comprende que la evolución es lo que prima su vida y que va a necesitar más de una vida para encontrarse con Él.
SEXTO ESTADO DE CONSCIENCIA: LA DISOLUCIÓN DEL “EGO”
Esta etapa es la más difícil de la evolución mental. Los valores y las proyecciones de nuestros actos no son los de la mente, sino que son de la conciencia, y en todos los casos siempre serán contrarios a sus deseos.
Es una etapa de sacrificio y renuncia a los deseos de nuestro ego, como consecuencia de la trascendencia de todo lo conocido que surge en la persona con una fuerza nacida de su interior que hace que sus emociones, creencias sufran un cambio radical, se siente “morir”, ya nada material le es válido y rompe con todo vinculo terrenal, enfrentándose a su destino. Empieza a sentir la “muerte” en vida y no sabrá que ha muerto hasta llegar al séptimo nivel. Es el enfrentamiento con la muerte y con la vida. Con esa nueva vida que renace donde surge la sabiduría.
Esta persona triunfa sobre el ego porque ha conseguido superar su vida emocional, pues no aceptar ni sus condicionamientos ni sus reclamos, no se repliega ante sus demandas ni sus deseos, no se deja manipular por la mente emocional de quienes encuentra en su camino. Ama a su prójimo y lo respeta, pero no se deja atrapar por sus cuestionamientos ni requerimientos.
Esta persona ha transformado su vida, su mente emocional está totalmente equilibrada y ha comenzado su liberación al identificarse con su Maestro. El sabe que comenzó el proceso de la maestría sobre la tierra, no por lo que él dice, sino por lo que él hace. Vive en la tierra pero ya no pertenece a ella.
SÉPTIMO ESTADO DE CONSCIENCIA: EL RECONOCIMIENTO DEL SÍ MISMO.
LA MESTRÍA
Esta persona se ha convertido en el conocimiento mismo. Sus relaciones sólo están en el nivel del Amor Universal.
Es difícil definir a esta persona, porque es todo lo deseado y al verlo, no es nada más que amor, es el Maestro, el Guía.El Padre en él, es una proyección del Sí Mismo, es la unidad entre el SI MISMO y el PADRE.
La Divina Presencia es su Divino Presente, su Unidad.
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